viernes, 18 de mayo de 2012

Día 2...


“La desnudez es una condición innata y necesaria del ser humano. Su cuerpo desnudo es un vicio equiparable únicamente a la cajetilla de cigarrillos que guardo siempre en el bolsillo izquierdo. El vicio perfecto;  fumar cerca a ella y dejar al infame humo que escapa huidizo de mi boca, pasearse por su cuerpo desnudo y mimetizarse con el olor a sexo de la habitación, terminando en un brebaje gaseoso embriagante y tan adictivo como ninguna otra sustancia. Tus caderas, tus muslos, tus tetas, tus nalgas y mi cajetilla de cigarrillos…”

Encontré ese párrafo en una hoja manchada hoy por la mañana en uno de los cajones de mi armario. Perdido… no, olvidado más bien, entre mi ropa interior color gris. Toda gris, porque me gusta el gris, porque desde que tengo recuerdo el cielo por lo general siempre es gris y si está azul estoy tan cagado de los ánimos que me importa un cuerno y lo pinto de gris para seguir sintiéndome mierda. Mierda! No recuerdo cuando lo escribí, ni porque, ni quién es esa mujer de la que hablo de manera tan poco pudorosa y describo al milímetro.
Sostengo el pedazo de papel manchado, un ligero temblor en las manos que no es más que una manifestación más obvia del galopante corazón que mantengo cada vez que releo aquel párrafo y algo me hace sentir un vínculo extrañamente fuerte con esa mujer a la que describo y a la vez, cual canto de sirena, una voz con aliento a café me susurra que no siga, que no me dará la cabeza, ni la vida para averiguar la identidad de mi protagonista.
Café? Sí café,  e inmediatamente sospecho, corrección; compruebo, que la mancha que siniestramente desafía el tiempo en aquel pedazo de papel no es más que dicho líquido negro que tanto me agrada y que forma parte de mi dieta básica diaria.

Acerco el papel y con él la deliciosa mancha dibujada a mi nariz. Cierro los ojos y empieza el viaje, un viaje más vertiginoso del que podría esperar. Como cuando tienes un auto viejo y destartalado en el garaje sin utilizar hace mucho tiempo y un día cualquiera te da por ver qué pasó con él. Con poca o ninguna esperanza, decides intentar al menos encenderlo. Ante tu sorpresa, tras un momentáneo titubeo de la rebanada de metal, enciende y de una forma más que aceptable, es entonces cuando te maldices por no haberlo intentado anteriormente bajo circunstancias más necesarias que en ésta ocasión.
La mancha de café me habla con el ligero olor que aún se resiste a ser devorada por el olvido. Puedo sentir ese olor a madera que inmediatamente me hace percibir aquel amargo tan delicioso en el paladar, un toque a tierra, fuerte, indomable y un toque de cítrico en la parte de los costados de la lengua. Quedo ensimismado, con el papel en la nariz y los ojos bien cerrados para que mi boca pueda seguir sintiendo dichos sensaciones. Por fin, arrastrada hacia  el interior de aquellos sabores, mi boca se anima a pronunciar algo que ni siquiera me dio tiempo a pensar; “café africano”.

 Y de pronto abro súbitamente los ojos, como si esas palabras hubieran sido pronunciadas por alguien más y no por mí. Y es que a veces, sólo a veces, mi boca le gana a mi pensamiento o al menos se disocia de tal forma que empieza a emitir sonidos sin que pueda percatarme o controlarla. Y  es en ese preciso momento  que me doy cuenta que una vez más, me salgo del libreto y en lugar de averiguar la identidad de la mujer termino por acostarme con una mancha de café. Mierda!

Es aún temprano para ponerse analizar, muy temprano. Una noche más que prácticamente no duermo y aquí en la cocina con el sol avanzando tras la ventana indicándome que ya son las 7 y debería iniciar algún tipo de jornada rutinaria y aburrida como el común de los mortales.
Doblo el papel en dos tal cual lo encontré y me sirvo otra taza de café para no quedarme dormido. Si no duermo en la noche ya no puedo hacerlo en el resto de día, me parece inaceptable, impensable. Un desborde letárgico  innecesario que no es compatible con la luz diurna. El buen dormir está casado  con esa espesa y soporífera negrura que sólo proporciona la noche y no pienso ser yo el hijo de puta que ocasione tal divorcio. Aunque de todos modos ya los divorcié hace tiempo  o al menos he iniciado una querella judicial entre mi sueño y la noche.

Estrujo ligeramente el papel en mis manos e intento volver a recordar el nombre de aquel cuerpo desnudo o al menos alguna pista, un dato, un atisbo de bajo qué circunstancias o en base a que fue escrito. Cierro los ojos y lo primero que aparecen son dos ojos azules… Maku?

Atte.
ESKOL.

martes, 28 de septiembre de 2010

Día 1...

Hoy volví a encender un cigarrillo después de un año de rehabilitación. La última vez que fume uno, debí hacerlo en la fiesta de Maku, un compañero de la universidad que cumplía 25 años. Nunca he sido un tipo sociable, me enferman las multitudes, las personas, miles de ojos viéndote, comentado acerca de ti, hablando a tus espaldas, murmurando, demasiado ruido para mi gusto.
Definitivamente no solía ir a ningún tipo de fiestas, prefería los bares decadentes con nadie más como compañía que mi propia sombra, la cual ya era bastante incomoda porque la muy puta me seguía a todas partes.
Maku me suplico al borde del llanto que vaya a su fiesta, no se porque lo hizo, no era mi amigo ni nadie muy cercano a mi. Suelo apartarme de las personas con facilidad y cuando ellas insisten en abrazar este intento de persona, no me queda más opción que apartarlas, aunque sea por la fuerza.
Extrañamente no podía hacerlo con Maku, me resultaba familiar su rostro, sus grandes ojos azules que abría desmesuradamente haciéndolos aun mas enormes de lo que eran cada vez que pedía algún favor o se emocionaba solía darle una atmosfera cómica a su alrededor. A pesar que siempre mantuve mi distancia no pude alejarlo totalmente, era muy persistente.
En la fiesta estaba toda la universidad, yo en un rincón, tratando de huir al menos con la mente de ese lugar de mierda y esa gente de mierda. A lo único que me aferraba era a mi cajetilla de cigarrillos. Me atrevería a decir que quizás ellos eran los únicos que me conocían en verdad…
Maku no fumaba y siempre se refería a mí como la chimenea que lloraba tabaco. Recuerdo que de pronto Maku apareció, me tomo de la mano y me llevo hasta su cuarto, había tomado de más y se le veía algo contrariado. No pensaba escuchar lo que escuche. Con lágrimas en los ojos me dijo que era gay, que se lo había contado a su padre, que se encontraba fuera del país por negocios, ese mismo día y que este le había insultado, lo había despreciado y que le había dicho que a su llegada no quería verlo en la casa porque le daba asco tener un hijo maricón. Lloró, lloró en mi hombro, aproximadamente 10 minutos, yo seguí fumando, ausente como siempre, no sabia que decir en un momento como tal.
Vi los ojos llorosos de Maku, la extrema felicidad que solía ver en ellos había desaparecido, ahora únicamente proyectaban rabia y tristeza, sobre todo eso, tristeza. Maku se acercó, retiro el cigarrillo de mi boca y plasmó un tímido beso en mis labios. Yo me quede paralizado, sin atinar a moverme. Maku nunca cerró los ojos, me miró fijamente, sentí como me perdía en el profundo azul de sus ojos, como si un inmenso mar me tragara por completo. Se aparto y coloco nuevamente el cigarrillo entre mis labios. Me pidió disculpas por haberme besado y me dijo que ojala sea uno de los últimos cigarrillos que fumara, de lo contrario moriría joven. Se paró de la cama y salió del cuarto.
Fue la última vez que vi a Maku y a sus ojos azules. A la mañana siguiente salió en los periódicos que el hijo único del alcalde de la ciudad se había suicidado cortándose las venas en un baño en medio de su fiesta numero 25.
Efectivamente, fue la última vez que fume un cigarrillo, no sé si fue por respetar las últimas palabras de Maku, pero indirectamente sentía que le había hecho una promesa, sellado con un beso robado.
A pesar que nunca llegamos a una amistad, me sentí afligido algunos días por su muerte. Ese mismo día, enterré en el jardín de la casa las 5 cajetillas de cigarrillos que tenia, eso y los recueros de Maku.
Hoy, en medio de la soledad y el viento helado que se burla de mi, escarbé desesperadamente en la tierra, encontré las cajetillas y con ellas, a Maku y sus ojos azules.
Un mal momento se convierte en un instante perfecto para fumar, siempre me ha gustado ver el humo saliendo de mi boca, como si mi alma se escapara de mi cuerpo por un segundo, sólo para volver a golpear mis pulmones con amargura.
He decidido empezar a fumar de nuevo, supongo que he regresado a ser, como decía Maku, esa chimenea que llora tabaco…

Atte.
ESKOL.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Soy Eskol...

Desde este momento, Paris ha muerto en este blog. Y gracias a él, usare este espacio como templo.

Soy un cuerpo que necesita ser escuchado, que necesita contar su historia, que necesita realizar una catarsis desesperada en busca de alguna salvación posible.

No pretendo revelar mi identidad, solo transmitirles todo lo que siento y contarles mí historia y con suerte, en algún día no muy lejano, poder salir de este hoyo en el que me encuentro.

A partir de este instante, Hijo de Ruta pasa a ser propiedad de… ESKOL.

martes, 29 de diciembre de 2009

viernes, 24 de julio de 2009

Dog Days Are Over

Muchas veces los amantes y los amores no van de la mano con la felicidad que uno busca, o con los parámetros de bienestar que establece la existencia humana y la sociedad.
En algunos momentos es mejor huir de ello, dejarlo de lado, zambullirse entre las sábanas sin más que nuestro propio cuerpo.
No siempre nos habremos de encontrar con aquella utópica felicidad que nos pinta los cuentos, happily ever alter?; patrañas!
La supervivencia puede verse anclada ante la persistencia de una amor furtivo, de un amor pasajero que simula ser eterno pero que se apaga a la primera brisa de lascividad mundana que encuentra por las calles desnudas de la ciudad, bañadas de una tenue luz que asemeja a una vivaz luciérnaga dispuesta a dirigir con su cómplice luminiscencia los fríos cuerpos en busca de calor sexual de medianoche.
Un fragor desde mi interior ablanda mi corazón sólo para endurecerlo ante un nuevo espasmo de desilusión.
Las miradas impávidas van y vienen, la ametralladora realidad sucumbe ante la convergencia de caricias ocultas que el alma siente y mis pasiones son estrujadas como periódicos viejos que no llegaron a venderse por una declinante demanda amatoria.
La supervivencia, muchas veces, no se compenetra con los juegos amatorios ni de las ganas de un ser de sentirse deseado.
Los días de perro acabaron, y un lobo hambriento crece en mi interior, dispuesto a devorarse al mundo, más no a cuerpos sucios.
Si quieres sobrevivir, deja de lado a tu amante deshilachado y tu cariño maltrecho, si quieres sobrevivir guarda los recuerdos bajo la almohada y descansa tus pies en los mejores zapatos que tengas, sal a caminar y respira.
Y si sobrevives con tu amor floreciendo desde tu interior, será maravilloso.
Llegó la hora de lo real y no de lo utópico. De ti depende.






The dog days are over
The dog days are done
The horses are coming
So you better run
Run fast for your mother, run fast for your father
Run for your children, for your sisters and brothers
Leave all your loving, your loving behind
You cant carry it with you if you want to survive

// Florence and the Machine - Dog days are over//

domingo, 5 de julio de 2009

JÓDETE!

- OK! Me Jodo ¬¬

(Extraña forma de esconder un “te quiero”)


La simpleza con el que algunos seres viven creyendo en el amor y otros ignorando su existencia es interesante; pero aquella relativa y aparente minucia esconde una red de posiciones, opiniones y puntos de vista que pasan desde los más santurrones y soñadores hasta los más drásticamente realistas.

La posición es simple – creo – te quiero pero me da miedo decirlo, y sentirme débil por ello, así que te trato mal o aparento no quererte o no darte mucha atención para que luego no puedas abusar de ello. La putamadre!, entiendo, yo lo eh aplicado algunas veces y se también que lo han usado en mi. Lo habitual de la situación es mostrarse indiferente ante esa persona, no decirle que la quieres y en lugar de ello mandarla al carajo por cualquier detalle que te puede molestar.

La dramatización, es un elemento importante en el asunto. Dijiste esto, miraste ello, sé que quisiste dar a entender aquello, no me dices las cosas bla bla bla. Atribuirle mierda ficticia a la gente es cosa sencilla, cuando se quiere joder se jode; pero cuando quieres es más difícil ya que te duele un carajo tratar mal a esa personita que vive estrujando tu corazón. Está bien. Por qué demonios hacerlo?

La mente es un titiritero hábil y le encanta jugar con los sentimientos, patearlos y tirarlos, haciéndolos parecer inservibles y de poca importancia para una vida sana y llena de éxitos en la que el amor se convierte en un tonto obstáculo por el que se puede dejar de hacer cosas mucho más “productivas”. La cambiante realidad confunde hasta al más retractor del amor, y en la mañana al levantarse puede verse sorprendido al mirar en su espejo a un tonto enamorado. Para aquellas personas que viven de espaldas al amor, la vida les puede resultar aparentemente más fácil. No preocuparse por nadie en especial, no sentir un latido angustiado en el pecho por no recibir una llamada o un puto mensaje de texto con un “te quiero” escrito en mayúscula, no echar a perder una cena por pensar en que puede estar convirtiéndose en ese momento en el tonto cachudo del año por haber cometido el error de enamorarse de la persona menos indicada y una larga lista de etcéteras. Cuando a este tipo de personas de gélido panorama amoroso caen en el hondo hoyo de los sentimientos descarrilados y las emociones penetrantes, les resulta difícil aceptar lo que están sintiendo en ese instante. Tratan de no complicarse alejándose de aquella persona para no sentirse vulnerables y que su rutina no se vea afectada por un elemento extraño y foráneo que perturba su estabilidad emocional. Pero en resumidas cuentas terminan enredándose en su propia telaraña de indiferencia más de lo previsto. El antónimo de la situación, porque todo tiene su contraparte, es el mundo rosa de las personas que nacen para amar, no siempre para ser correspondidas pero si para querer de forma intensa y no pensar en nada más que pasar el día con la persona que los llena por completo, peculiar situación por la que pasan esos seres en las cuales su cosmovisión de la realidad se ve distorsionada y en la que ellos no reparan en esfuerzos por cambiarla. Viven felices así, amando y sufriendo a la vez; entregándolo todo, hasta a la persona que no lo merece. Y con la tonta aspiración de encontrar a su media naranja y amarla por la eternidad sin reproches, ni miedos, ni especulaciones. Creo que el único tonto eh sido yo por haber pensado todo el tiempo que era una santa ridiculez amar a alguien y mostrarse romántico con tu pareja. Por suerte ello ha cambiado, ahora simplemente no me resisto a dejarme llevar por las mieles que puede traer consigo el querer sinceramente a alguien. Guardar y esconder sentimientos ya no están en mis planes. Querré sin complejos y dejaré que me quieran si hay alguien que lo quiere hacer. Será difícil, sobre todo teniendo en cuenta el factor costumbre, el haber vivido huyendo de ello y despreciando todo gesto amoroso deja huella. Pero no diré: “ya no puedo hacer nada para cambiarlo” O “no puedo volver a ello” Cojudeces!! Que va! Se puede, la derrota emocional no esta en mis planes y menos sentirme vencido conmigo mismo. Sé que de mi boca podrán salir algunos “jódete” producto de mi irascible carácter, pero mi boca se resistirá a decirlo porque mi ser no lo permitirá; así como mis oídos tampoco querrán verse inmersos en un discurso diario de muchos “jódete”. No me convertiré en las personas que se despiertan por las mañanas no pensando en pagar cuentas, en la decadente economía mundial, el inminente calentamiento global, el abuso de poder ni la paz universal; sino en encontrar ese día a su media naranja. NO SEÑORES! No prometo nada en realidad, sólo querer de forma fiel y sin complicaciones a quien se lo merezca y PUNTO.


miércoles, 10 de junio de 2009

CANIBALISMO SOCIAL

Acto 1: Unos cuantos titiriteros demagogos conversan, beben licor y planean ser los nuevos flamantes dueños de tierras que no son suyas, que por llamarse peruanos piensan que les pertenecen y hacen escarnio de la grandeza disfrazada de miseria de otros.

Acto 2: La indiferencia de sus actitudes y sus actos frente al dolor humano parece engrandecerles, sintiéndose omnipotentes seres sobrenaturales que pueden mirar por debajo del hombro tras esa máscara de falsa humanidad y respaldo solidario.

Acto 3: La sangre corre a raudales en un valle de sombras, carcomido por la ambición y avaricia. Los alaridos, los temerosos sollozos de HUMANOS que claman por paz y justicia, por el NO a la perturbación de su comunidad, se convierte en el embravecido látigo que sale de sus rasposas gargantas dispuestas a azotar al infame traidor que les arrebata sus tierras, sus familias, sus vidas.

Acto 4: Los ladrones de vidas, desde sus cómodos asientos abren sus bocas fingiendo alarma y preocupación. Saliendo a la población mostrando desasosiego, llamando “hermanos” a aquellos caídos que son realmente simples peones de un macabro plan dentro del juego diabólico llamado democracia.

Acto 5: La culpa no la tiene nadie, en los dos bandos hay heridos, inocentes, torturados, delincuentes verdugos en busca de victimas esclavizadas por el yugo del poder.
Pantomimas de guerra y de paz, ridículos ademanes de salvación y desgarradores cuadros de desamparo emocional.

Me es imposible no ver la televisión, no leer un periódico y enterarme de lo que pasa a mí alrededor estremeciéndome frente a estos acontecimientos. Mi interés no es ponerme del lado de nadie, ni politizar los hechos. No hay excusa para tales acontecimientos, no importa quien lo empezó ni como acabará. Lo que importa es PARAR con esta estúpida barbarie.